¿Cómo se usa?


 La idea es colocar el Ábaco de María en algún rincón visible de nuestra casa o lugar de trabajo.

Tiza en mano, cualquiera puede escribir en el pizarrón una intención particular: un examen, un problema de salud, alguna preocupación laboral, el nombre de alguien que está atravesando una circunstancia especial, el agradecimiento por algún favor recibido…

Cada uno que pasa lee la petición y corre una cuenta rezando un Avemaría (o un Padrenuestro si toca el cascabel). Así, de a poquito y entre todos, habremos rezado un Rosario por la intención de la pizarra.

Ya habrás descubierto que el Ábaco de María es una invitación a rezar en familia. Es las ganas de hacer del Santo Rosario una obra colectiva, una ofrenda que construimos entre todos. Es una ayuda memoria para pasar por Dios, que todo lo puede, nuestras preocupaciones cotidianas.

Ojalá sea también un instrumento para que cada día lleguen al Cielo millones Avemarías. Pero eso ya depende de quien ahora tenga este ábaco en sus manos.

abaco de maria